Buceo en el Mar Rojo: Dahab y Sharm el Sheikh

Tras nuestra ruta de una semana por Jordania, ponemos pie en Egipto, y más concretamente en dos de los centros turísticos más importantes del Mar Rojo: Dahab y Sharm el Sheikh, unos lugares excelentes para el buceo ya que existen numerosos puntos de inmersión: justo lo que estábamos buscando!! 🙂

COMO IR DE JORDANIA A EGIPTO

Para llegar desde Aqaba (Jordania) a Dahab (Egipto), nuestra primera idea era tomar un barco cruzando el mar Rojo hasta Nuweeiba (Egipto), y desde ahí desplazarnos en coche hasta Dahab. Sin embargo, cuando preguntamos en Aqaba, los precios y sobretodo horarios de los barcos no nos cuadraban demasiados, ya que no salían hasta la madrugada y nosotros queríamos llegar a Dahab cuanto antes. Así que decidimos hacer todo el trayecto por carretera. El problema es que Jordania no limita por tierra con Egipto, sino que entre ambas se encuentra Israel, por lo que tendríamos que cruzar dos fronteras.

Tomamos pues un taxi en el centro de Aqaba hasta la frontera con Israel, la cual cruzamos a pie. Una vez en Israel, le pedimos a un taxista que nos llevara a la frontera Egipcia, atravesando la ciudad de Elliat en unos 20 minutos. Dejamos Israel previo pago de una tasa, y ya en Egipto cogimos una minivan hasta Dahab adonde llegamos a primera hora de la tarde: objetivo conseguido!!! En apenas una hora habíamos cruzado de Asia a África pasando por 3 países!

La mayoría de las minivans que encontramos en la entrada de Egipto tenían capacidad para 10-12 pasajeros… una lástima que no encontráramos a nadie con quien poder compartir trayecto y gastos! 

En el recorrido hacia Dahab, que transcurrió en su mayor parte en paralelo a la costa, pudimos observar decenas de resorts y complejos turísticos abandonados, muchos de ellos a medio construir. Era una verdadera lástima ver como lo que en su momento fue seguramente proyectado como un enclave turístico mundial de primer nivel, por cuestiones políticas y de seguridad se ha quedado en nada.

Una vez en Dahab, el conductor nos dejó en una calle en segunda línea de playa con varias cafeterías y hotelitos. Dimos una vuelta por el pueblo y vimos algunas opciones, hasta que finalmente decidimos alojarnos en un lugar llamado Happyland. Además, dentro del alojamiento había una escuela de buceo, Adventure Spot, así que organizaríamos las inmersiones de los dos siguientes días con ellos.

Dejamos las mochilas en la habitación y salimos un rato para explorar los alrededores. Dahab cuenta con una calle principal con tiendecitas y restaurantes, la cual finaliza junto al mar, uniéndose a un bonito paseo marítimo. Ese ambiente de pueblecito costero, con variedad de restaurantes nos gustó bastante desde el principio. Dahab nos pareció un destino perfecto para backpackers, ya que abundan los restaurantes y hoteles baratos, lavanderías, y cuenta con una estación de autobuses para dirigirte a otros puntos del país.

Paseo Marítimo Dahab

Dahab

No sabemos si por las fechas (semanas previas a Navidad), o por la inestabilidad política en el país, pero se veía a muy poquitos turistas por la zona. Casi todos los restaurantes estaban medio vacíos, algunos hoteles cerrados, y todo todo el mundo era super amable con nosotros y se ponían locos de contentos cuando entrábamos en sus negocios.

Dahab de noche

En uno de esos restaurantes, tuvimos la que posiblemente fue la mejor cena de todas nuestras vacaciones! Un amplio surtido de productos y salsas típicas egipcias, que nos sirvieron de forma gratuita únicamente por pedir un plato principal!

Restaurante en Dahab

En cuanto al buceo, el primer día realizamos dos inmersiones en el mismo lugar, llamado The Lighthouse. Estas inmersiones nos sirvieron de refresco, ya que hacía  2 años de nuestro último buceo juntos. Lo más destacado en The Lightouse, un “museo” submarino en el que han depositados numerosas estructuras de metal, y que están ayudando a la creación de nuevos arrecifes de coral.

En Dahab a prácticamente todos los puntos de buceo se accede desde la orilla, sin necesidad de barcos, lo que abarata las inmersiones. En estos puntos de entrada al agua suele haber algún restaurante donde poder comer. Así que entre inmersión e inmersión solíamos aprovechar para comer algo, relajarnos o tomar un poco el sol. 

Relax en HappyLand, Dahab

El día siguiente visitaríamos dos de los puntos fuertes de Dahab en lo que al buceo se refiere: el primero fue “El Cañon” y como su nombre indica, se trata de una abertura que se ha formado entre dos grandes rocas. Nos adentramos en ella, alcanzando una profundidad máxima de 32 metros.

Acceso al cañón

El segundo fue el “Blue Hole“, un gran y peligroso agujero en el que han muerto numerosos buceadores profesionales, que se sumergen hasta 60 metros para adentrarse en un arco que les lleva de nuevo a la superficie. Impresiona bastante antes de adentrarte en el agua, contemplar una gran pared con numerosas placas en recuerdo de muchos de estos buceadores fallecidos allí mismo, y cuyos cuerpos aún permanecen en el fondo del agujero. Sin embargo, para buceadores no profesionales no debería haber riesgo ya que en ningún caso bajamos a tanta profundidad. Nosotros entramos por “the bells”, que es como una chimenea abierta en la pared del acantilado y que debido a la estrechez hace necesario que se acceda de manera individual. Una vez descendidos unos 30 metros pasamos por un pequeño arco y comenzamos un ligero y lento ascenso paralelo a un arrecife de coral, que nos llevaría a salir por la parte principal agujero.

Placas conmemorativas de buzos fallecidos

Blue Hole Dahab

A pesar de ser mediados de diciembre, la temperatura del agua era de unos 23-24 grados y aunque hacía algo de viento y nos encontramos algunas corrientes fuertes, el buceo en Dahab fue notable.

Tras bucear en estos puntos, regresamos al hotel donde nos cambiamos para a continuación tomar un taxi hasta nuestro siguiente destino del mar rojo de estas vacaciones: Sharm el Sheikh.

Sharm el Sheikh está formada en su mayoría por hoteles y complejos vacacionales. Prácticamente todas las grandes marcas hoteleras cuentan con algún hotel en esta localidad.

Estos 3 últimos días los teníamos reservados para relajarnos y descansar, y para ello escogimos uno de los tantos resorts disponibles. El elegido fue Sultan Gardens, donde nos hospedamos con régimen de todo incluido, y aunque hemos de decir que no se trataba del hotel de nuestras vidas, pasamos unos días bastante agradables. El hotel cuenta con varios restaurantes y piscinas, además de con una playa privada con buen coral para hacer snorkel.

Vistas desde la habitación

Relax en Sultan Gardens

Playa del Hotel

Sultan Gardens

Únicamente abandonamos el hotel un día para hacer de nuevo buceo. A pesar de que el hotel contaba con su propio centro, decidimos probar una escuela llamada Elite Diving, con la cual acertamos de pleno! Les mandamos un email comentándoles nuestros planes de hacer un par de inmersiones en Sharm, y enseguida nos organizaron una salida en barco. El que la escuela no fuese la del hotel no supuso gran cosa, ya que en el precio del paquete venía incluido un servicio de recogida en coche en la misma puerta del resort.

Nuestro barco en Elite Diving

El barco era un yate enorme el cual compartimos con un grupito de neozelandeses que se estaban sacando el open water. Al ser los únicos con certificado, tuvimos un guía privado para ambos en las dos inmersiones que hicimos. Los puntos que visitamos fueron Feddle Garden y Near Garden, ambos cercanos a la costa. Aunque sabemos que no son los mejores de Sharm (nos hablaron entre otros de Tiran Island, del Parque Nacional Ras Mohammed y por supuesto del Thistlegorm), todo lo que vimos bajo el agua nos encantó: numerosos bancos de peces, varias rayas, peces leones, barracudas, nudibranquios y multitud de peces tropicales.

Buceo en Sharm el Sheikh

Buceo Egipto

Buceo Egipto

Durante el día también tuvimos tiempo para hacer snorkel

El día salió perfecto y disfrutamos muchísimo tanto de las inmersiones, como de los ratitos de relax en el barco, teniendo así un final de viaje inmejorable!

Egipto

The crew

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Para darle un poco más de chicha al día, y poner la guinda a este gran viaje, tuve la ocurrencia durante la última inmersión de pedirle matrimonio a María. Con poca opción de debatir debido a las circunstancias, no le quedó otra que decir que sí, haciéndome la persona más feliz del mundo!!!

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