Fez y Meknes: ciudades imperiales de Marruecos

Tras recorrer numerosos países por Europa, Asia y América, el viaje a Marruecos supuso nuestra primera vez juntos en África!

Nuestra ruta la comenzamos en la ciudad imperial de Fez, una de las ciudades más grandes e importantes de Marruecos, a donde llegamos en avión procedente de Barcelona. Al ser un vuelo a última hora de la tarde y llegar a Fez de noche, tomamos un taxi que nos llevaría directamente a las inmediaciones de nuestro alojamiento, el Riad Borj Dhab, situado dentro de la Medina de Fez. Allí nos esperaban con la cena preparada: unos tajines de ternera y pollo que ya llevábamos encargado desde casa 🙂

A la mañana siguiente, nos levantamos tempranos y disfrutamos de un super desayuno en el riad compuesto de huevos, crepes, zunos naturales y una gran variedad de mermeladas caseras.

Riad Borj Dhab, Fez

Nuestro alojamiento en Fez, Riad Borj Dhab

A continuación llegó un guía con el que recorreríamos los puntos más importantes de la Medina durante las siguientes 3 horas. Llamada Fez – El – Bali, la Medina de Fez es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1981. Está considerada la mayor zona peatonal del mundo, y en su interior viven medio millón de personas. La visita guiada por Fez – El – Bali es bastante recomendable, ya que tiene 15 puertas de entrada, 300 barrios y más de 9000 callejones!!! Por lo que orientarse en ella no es nada sencillo!

Uno de los primeros lugares al que llegamos fue la Place Seffarine, donde había numerosos artesanos trabajando el metal, y en la que se encuentra la Universidad Qaraouiyine, reconocida por muchos como la más antigua del mundo, ya que fue fundada en el año 859. Aún sigue funcionando como universidad, además de como mezquita, en un complejo que cuenta también con una biblioteca con libros de más de 1200 años de antigüedad. El acceso está permitido únicamente a musulmanes, aunque pudimos verla desde fuera y tomar alguna foto.

Universidad / Mezquita Qarawiyyin desde fuera

Poco después pasamos por el que posiblemente sea el lugar más sagrado de la Medina de Fez: el Mausoleo de Mulay Idris, segundo fundador de la ciudad y patrón de la misma. Es el santo más venerado de Marruecos, y su Mausoleo es un lugar de gran carga religiosa al que acuden cada año miles de musulmanes. A pocos metros de allí, vimos la Plaza Nejjarine, una de las plazoletas más bonitas que encontramos. En ella se encuentra el Museo de Arte y Artesanía de la Madera.

Mausoleo de Mulay Idris

Fuente en Plaza Nejjarine, Fez

Durante la visita atravesamos numerosos zocos, en los que encontramos multitud de productos, como los típicos sacos llenos de diferentes hierbas y especias, souvenirs, aceites, o comida fresca como frutas, carnes y pescados. A pesar del calor y de todos esos productos frescos expuestos, no había olores fuertes ni apenas suciedad; todo estaba bastante bien organizado y muy apetecible.

También visitaríamos un taller en el que vendían entre otros chilabas, manteles, y vestidos tradicionales marroquíes. Pudimos ver  además el proceso de elaboración de los típicos pañuelos que se usan en el desierto, ya que eran tejidos allí mismo.

 

Puestos de comida

Taller de telas

Seguimos caminando hasta llegar a uno de los lugares mas pintorescos de la ciudad: la Curtidería de Chouara. Una curtiduría es el lugar donde se realiza el proceso que convierte las pieles de los animales en cuero. En la Medina de Fes podemos encontrar tres, siendo la más grande la de Chouara, la cual se puede contemplar desde lo alto de varias terrazas contiguas. La curtidería esta compuesto por un gran número de depósitos donde se tratan pieles de distintos animales como cabras, ovejas, vacas o dromedarios. El proceso apenas ha evolucionado en siglos, y en él se introducen las pieles de los animales durante tres días en unas cubas blancas que contienen cal viva y amoniaco natural (principalmente excrementos de paloma). Posteriormente, las pieles se introducen en otras cubas de colores, en las que se mezclan con aceites y curtientes naturales. El olor es muy fuerte y una vez en la terraza observando todo el proceso, entendimos el por qué minutos antes nuestro guía nos había facilitado unas ramitas de hierbabuena…. A pesar del hedor, resulta muy impresionante ver a todos esos hombres desarrollando ese oficio ancestral tan arraigado allí y nos pareció sin duda uno de los lugares imprescindibles a visitar.

Y si la curtidería de Chouara es uno de las visitas imprescindibles en Fez, también lo es la Madrasa El Bounania Fes, en la que destaca su patio central lleno de azulejos. Las madrasas, son escuelas con un gran valor arquitectónico, cuyo fin es formar en la religión islámica. La de El Bouanania fue fundada en el siglo XIV y es una de las mejor conservadas.

Madrasa El Bounania

Madrasa El Bounania Fez

El tour iba llegando a su fin, no sin antes callejear por unas coloridas calles para finalmente llegar hasta Bab Bou Jeloud, conocida también como la puerta azul, la principal entrada a la Medina de Fez.

Callejones de Fez

Bab Bou Jeloud, la Puerta Azul

Fue allí donde nos despedimos de nuestro guía, dando la visita por terminada. Tras comer en un puestecillo cercano a la puerta azul, seguimos la visita por nuestra cuenta, ya fuera de la Medina, siguiendo algunas instrucciones que nos dio nuestro guía. Desde la puerta azul caminamos hasta un mirador situado en lo alto de la colina El Kolla, a la que llegamos por unas escaleras. Desde el mirador, además de las bonitas vistas de Fez, podíamos contemplar las ruinas de las Tumbas Merinidas, una necrópolis situada en la cumbre de dicha colina.

Vistas de Fez

Necropolis Merinides, Fez

A continuación volvimos hacia los alrededores de la puerta azul y desde allí fuimos a visitar el Parque Jnan Sbil, un parque donde dimos un agradable paseo.

Parque Jnan Sbil

Y del parque fuimos hacia el barrio judío de Fes. El ir sin guía hizo que en algunos momentos no tomáramos las direcciones correctas; los barrios de Fez están formados por calles muy pequeñas en las que no es nada difícil perderse. Gracias a las indicaciones de varias personas pudimos llegar al barrio judío, en el que entramos a la Sinagoga Al Fassiyine, la más antigua de las sinagogas de la ciudad; fue construida en el siglo XVII y restaurada en el 2011, tras varias décadas cerrada.

Hemos de decir que nos sorprendió bastante la amabilidad de las personas a las que les preguntamos por direcciones; antes de viajar a Marruecos fuimos advertidos de que la gente era un poco “pesada”, que tuviéramos ojo para no ser engañados, y que en pocas ocasiones nos ayudarían sin querer nada a cambio…. pues esto con nosotros no se cumplió ni en Fez ni en el resto del viaje. Entendemos que caminando por ejemplo por algún mercado, se dirijan a ti para ofrecerte algún producto, y así sucedía… pero nada fuera de lo normal! En definitiva, los marroquíes nos parecieron hospitalarios, amables y siempre dispuestos a ayudar 🙂

No lejos del barrio judío, se encuentra el Palacio Real de Fez. No se puede visitar ya que no está abierto al público. Sin embargo, ver la majestuosa fachada principal con sus 7 puertas de bronce merece la pena.

Fachada Palacio Real de Fez

Tras el palacio, regresamos a nuestro riad, y subimos a su terraza desde donde vimos caer el sol, mientras oíamos los rezos provenientes desde las mezquitas cercanas.

Esa noche cenaríamos en un restaurante cercano a la Plaza R’cif. Increíble el ambiente que había en la calle, eran las 10 de la noche y aún muchísimos puestos seguían abiertos, y las calles estaban llenas de adultos y niños…

Al día siguiente, dejamos Fez por unas horas, y tomamos un tren que en 40 minutos nos llevaría a otra de las ciudades imperiales de Marruecos: Meknes. Desde su estación de trenes cogimos un taxi hasta la Plaza El-Hedim, punto neurálgico de la ciudad

En la plaza, además de mercadillos, puestos de cerámicas, y algunos bares, había varios tenderetes cada uno con animales distintos, en los cuales era posible parar y hacerse fotos a cambio de algunas monedas…. algunos de los animales que vimos por allí fueron pavos reales, ponis, serpientes, una avestruz, y hasta un mono con una camiseta de Messi!! Y ojo porque vimos a este mono morder a un niño en el brazo cuando disponía a hacerse una foto con él….

Puestos de artesanía en Plaza El Hedim, Meknes

Mucho trasiego en la Plaza El Hedim

Cruzamos la plaza entera y nos adentramos en el zoco, que ya a esas horas funcionaba a pleno rendimiento, con todos sus puestecillos en pie. Buscábamos la gran Mezquita, y nos costó un poco encontrarla, pero de nuevo preguntando finalmente lo hicimos. El problema es que estaba en obras por lo que no pudimos fotografiar ni siquiera la entrada. Igualmente, esta mezquita generalmente no está abierta a turistas, sino únicamente a musulmanes para rezar. A muy pocos metros de esta mezquita encontramos la Madraza Bou Inania a la que si pudimos acceder. Vimos el patio central que nos gustó mucho, y luego subimos a una terraza con vistas a la ciudad, aunque no demasiado espectaculares.

Seguimos callejeando una hora más por el mercado y encontramos una zona con varios puestos donde pudimos comer. Al igual que en los mercados del día anterior en Fez, las calles estaban muy animadas y ambientadas.

Zoco de Meknes

Zoco de Meknes

De ahí regresaríamos a la plaza y nos centraríamos en el otro lado, el lateral donde se encuentra la Puerta Bab el-Mansour, la más llamativa de la kilométrica muralla de la ciudad. Al otro lado de la puerta (pero no cruzando por ella, sino por otra más pequeña situada a unos 20 metros a la izda) se encuentra la Ciudad Imperial y el Mausoleo de Mulay Ismail, que es una de las mayores atracciones de Meknes; desafortunadamente el mausoleo también se encontraba en obras… aunque sí podríamos visitar otras edificaciones de la ciudad.

Puerta Bab el-Mansour, Meknes

Para ello tomamos uno de los coches de caballo que había por allí, e hicimos un breve tour de algo menos de una hora en el que vimos varias puertas de palacio, el enorme y antiguo establo real, conocido como Heri es-Souani, y con capacidad para 12.000 caballos, y las inmediaciones del Estanque de Agdal, así como la antigua prisión de la ciudad.

Tour en Meknes

Murallas de Palacio

Puerta de Palacio, Meknes

Heri es-Souani, Meknes

Estanque de Agdal

Ciudad Imperial Meknes

Tras finalizar esta visita, tomamos un taxi hasta la estación de trenes para regresar a Fez. Una vez allí, recogimos las cosas del riad, y nos dirigimos a la oficina de una de las principales compañías de autobuses del país, ya que desde allí al anochecer saldría un bus que nos llevaría hasta el desierto!!

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