La isla de Hvar: playas y fiestas

Llegamos a la isla de Hvar procedentes de Split en ferry, en un trayecto que duró un par de horas. A pesar de la posibilidad de llevar el coche y poder explorar la isla, finalmente decidimos dejarlo en Split ya que los 3 días que pasaríamos en Hvar los dedicaríamos a disfrutar de la playa, hacer alguna excursión a alguna otra isla cercana, y salir algo de fiesta.

Una vez nos dejó el ferry en el puerto de Stari Grad, tomaríamos un autobús que nos llevaría a la ciudad de Hvar, capital de la isla y con la que comparte nombre, donde nos quedaríamos durante toda la estancia.

Hvar, Croacia

Cuando llegamos el tiempo no acompañaba demasiado ya que estaba un poco nublado, así que hicimos un poco de turismo por el pueblo sirviendo esto como una primera toma de contacto.

La ciudad es pequeñita, y conserva su apariencia tradicional aunque si te asomas a la zona del puerto enseguida te encuentras numerosos restaurantes y bares llenos de turistas.

En lo alto de la montaña que hay a pie de la ciudad se encuentra la Fortaleza Española, construida en el siglo XVI, y desde la que se tienen vistas fantásticas de la ciudad y del conjunto de islas e islotes situados en frente: las islas Pakleni.

Fortaleza Española Hvar

A estas islas iríamos la mañana siguiente con un kayak que alquilamos. Esta es una de las mejores formas de conocer las Pakleni, ya que puedes acceder a prácticamente todas las calas que te propongas; aunque no es la única, ya que también tienes la opción de alquilar pequeños botes a motor, y si te pones de acuerdo con más personas para compartirlo, no sale nada mal de precio. En algunos de los islotes además existen algunos chiringuitos y bares en los que comer.

Hvar, Croacia

Ese día lo pasamos prácticamente remando, tomando el sol, y conociendo varios de los islotes, volviendo a Hvar a media tarde, a tiempo para ver el atardecer desde Hula Hula, uno de los beach clubs más conocidos y concurridos de la zona.

Atardecer Hula Hula

Y con la puesta de sol empezaba la diversión 🙂 La vida nocturna en Hvar es animadísima, y este fue uno de los motivos por la que visitamos la isla.

Hula Hula es perfecto para comenzar con la fiesta, ya que son habituales las sesiones de dj cada tarde-noche. Además, los días que pasamos allí, a principios de Junio, coincidieron con el opening party de la discoteca Carpe Diem Beach, famosa por todas las celebrities que acuden cada verano, así como por su localización, ya que se encuentra en una de las islitas que forman las Pakleni, y la única forma de llegar hasta allí es mediante bote. La fiesta de apertura era todo un acontecimiento en la isla, prácticamente todo el mundo con los que nos cruzamos durante el día tenían previsto acudir. Así que por la noche, y después de cenar en el hostal, fuimos a algunos de los bares del casco antiguo (Kiva Bar el más ambientado), y a eso de las 2 de la madrugada, acudimos al puerto desde el que tomamos uno de los botes que llevaban a la gente hasta la discoteca. Allí pasamos el resto de la noche, la fiesta fue fantástica (aunque las fotos no tanto jejeje) y cuando amaneció cogimos el bote de vuelta.

Otro de los imprescindibles si se visita la ciudad de Hvar, es unirse a alguna excursión de un día para conocer algunas otras islas del Adriático. Nosotros salimos en un barco junto a otros 10-12 turistas, y navegamos durante un par de horas hasta que hicimos la primera parada en un islote llamado Ravnik, justo al lado de la isla de Vis, a la que iríamos algo más tarde. Allí en Ravnik el barco se adentró en la “cueva verde“, una cueva con dos entradas que como su nombre indica, tiene unas aguas de tonalidades verdosas. Una vez dentro de la cueva entra un halo de luz por una apertura que hay en el techo y que la ilumina de manera natural.

Entrada cueva verde, Vis

El color de las aguas de esta cueva no es su único atractivo, ya que además, ofrece la opción de trepar por la roca hasta la cima, y saltar al agua desde ahí. Cuidado con los barrigazos!!!!

Y de la cueva verde pasamos a la cueva azul, en la isla de Bisevo. Para entrar en esta cueva tuvimos que cambiar de barco, ya que la entrada a la cueva es muy muy pequeña y solo se puede acceder con barquitas. De echo, incluso yendo en la barquita, daba la sensación de que nos fuésemos a dar en la cabeza al adentrarnos en ella. Una vez dentro, y a pesar de la oscuridad, el agua brilla con un color azul fluorescente. Parece que hubiese potentes focos en el fondo del mar iluminando la cueva, pero el color intenso del agua se debe a la luz natural que entra por el fondo atravesando alguna cavidad submarina.

Entrando en la Cueva Azul

Interior de la cueva azul

Tras esta segunda cueva, nos fuimos hacia Stiniva, una pequeña cala de apenas 30 metros de largo situada en la isla de Vis. Considerada por algunos como la mejor playa de Europa, se encuentra rodeada por dos grandes acantilados, que hacen que esté medio escondida. Accedimos a ella en barco, y nos encontramos a un par de parejas mas que habían llegado caminando desde el pueblo de Podspilje a través de un sendero. Estas serían las dos únicas formas de llegar a esta cala.

Entrada a cala Stiniva, Vis

Tras un baño en esta cala, tomamos nuevamente el barco para ir a la playa de Stoncica, al noreste de la isla de Vis. En esa pequeña playa había un restaurante en el que comimos.

Playa de Stoncica, isla de Vis

Esta no sería la ultima visita del día, ya que antes de regresar a Hvar, paramos nuevamente en el archipiélago de las Pakleni, más concretamente en la isla de San Clemente, en la pequeña playa de Palmiziana, en donde pudimos tomar un café en su chiringuito Laganani Lounge Bar, conocido por acoger a todo tipo de famosos durante los meses de julio y agosto.

De vuelta en Hvar, pudimos disfrutar por última vez de los bares situados en las pequeñas calles cercanas a la plaza central, y acabamos la noche en la discoteca Pink Champagne, no muy lejos de allí. No tan famosa como Carpe Diem pero sí muy recomendable también si buscas fiesta hasta bien entrada la madrugada.

Estas fueron nuestras últimas horas en este pequeño rincón del Adriático, ya que al día siguiente regresaríamos a Split, para seguir ruta con el coche hacia el norte del país.

4 Comments

  1. Anabel

    Que pasada! me encanta como has explicado, creo que te voy a copiar! una consulta como tampoco me llevaré coche a hvar, para acceder a las calas o playas, como lo hacías a pie? es en plan menorca que tienes que andar muchísimo o son de fácil acceso.
    Muchas gracias!

    Saludos

    • aviajarqueson100dias

      Anabel! Muchas gracias por tus palabras. La isla de Hvar en sí, al no llevarnos el coche no la exploramos demasiado, por lo que quizás nos perdimos esas calas tipo Menorca que mencionas.

      Las playas a las que fuimos son las que están en las islas Pakleni (a las que llegábamos directamente con el kayak) y las de varias islas cercanas que visitamos el día de la excursión, a las que accedíamos en barco.

      No os olvidéis de llevaros unos escarpines o zapatillas de río ya que en muchas de estas playitas solo hay piedras!!

      Un saludo!!

  2. silvia Medina Niño

    ¡Super bien explicado y unas fotos chulísimas! Cuanto os costó la excursión en barco por las diferentes islas? La comida estaba incluida? Donde la contratasteis? Tuvisteis problemas con el idioma?

    • aviajarqueson100dias

      Hola Silvia, muchas gracias por tu comentario!! Pensando en ir para Hvar este verano¿? 🙂
      Por la excursión pagamos 500 kunas cada uno (unos 67 euros) y la comida del restaurante al que fuimos no estaba incluida. De echo, no fue nada barata (alrededor de 30€). La organizamos directamente en nuestro hostal (White Rabbit Hostel) aunque se podía contratar desde cualquier rincón de la isla, ya que había bastantes agencias de viaje y tiendas ofreciendo todo tipo de excursiones.
      En cuanto al idioma, Hvar es bastante turística y en cualquier sitio hablaban inglés, incluso a veces es posible que oigas hasta el castellano! Un saludo!

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