Noche en el desierto en Merzouga

Las dunas de Erg Chebbi, en Merzouga, en pleno desierto del Sahara, fue la siguiente parada de nuestro viaje a Marruecos. Merzouga es una pequeña población situada en el sureste de Marruecos, a tan solo 50 kilómetros de la frontera con Argelia, una frontera que según nos enteraríamos más adelante, se encuentra cerrada por el propio gobierno marroquí, para frenar temas de contrabando. Llegamos allí tras viajar toda la noche en autobús desde Fez (unos 600km separan ambas localidades). El bus era algo antiguo y no demasiado cómodo, pero pudimos dar varias cabezadas y el viaje no se hizo demasiado pesado.

Los billetes de autobús los compramos un día antes directamente en la oficina de Supratours de Fez, que se encuentra justo en frente de la estación de trenes. Los tickets nos costaron 180 dirham (16 euros) por persona.

Eran las 5:30 de la mañana, todavía era noche cerrada, y el bus nos dejó en una calle frente a un bar que a esas horas aún permanecía cerrado. Desde allí llamamos a Youssef, el dueño del Riad Kasbah Azalay, con el que ya habíamos contactado días atrás, y que nos recogió unos minutos después para llevarnos hasta allí. Nos invitó a un té en la terraza, desde donde vimos salir el sol detrás de las dunas, y tras eso descansamos un par de horitas más en el porche, ya que en realidad no teníamos habitación reservada para ese día…

Amanecer en Merzouga

Desde que un día buscando cositas de Marruecos por internet, dimos con el Kasbah Azalay, tuvimos claro que si alguna vez visitábamos Merzouga nos alojaríamos allí! Se trata de un riad super tranquilo, un oasis en pleno desierto, con apenas 6 habitaciones y en el que estuvimos la mayor parte del día solos, disfrutando principalmente de su terraza, de sus vistas, y de su piscina. Imaginamos que el resto de clientes estarían fuera realizando alguna actividad.

Riad Kasbah Azalay

Como decía, nosotros no teníamos habitación reservada con ellos para esa noche, ya que a las 5 de la tarde nos recogieron en camello (organizado eso sí, por el riad), e hicimos un recorrido de algo más de una hora hasta llegar al campamento donde pasaríamos la noche. El paseo en camello fue genial, era la primera vez que los teníamos tan cerquita y nos parecieron unos animales super dóciles! Y desde ahora han pasado a ser uno de nuestros animales favoritos jejeje.

El paisaje una vez que te adentras en las dunas es simplemente espectacular. Las dunas en las que nos encontrábamos eran las de Erg Chebbi, las más importantes de Marruecos, con montañas de arena de hasta 150 metros de altura.

En un desierto no todos son dunas de arena ni mucho menos. Erg se denomina a la región arenosa del desierto, la parte de dunas, mientras que Chebbi era el nombre de esa en concreto en la que nos encontrábamos.

Llegamos al campamento y tras soltar nuestras mochilas tuvimos tiempo de campar a nuestras anchas por las dunas, recorriéndolas de arriba a abajo hasta tener arena en las orejas! La sensación de pisar esa fina arena con los pies descalzos nos encantaba! Con el atardecer la gama de colores se vuelve impresionante, pasando de un tono amarillento primero, a otros mas anaranjados, rojizos y marrones después… vivan las puestas de sol en el desierto!! 😀

En cuanto al campamento, estaba situado entre dos grandes dunas que formaban una especie de valle. Constaba de varios tenderetes (jaimas) con camas dentro, y una principal más grande que hacía las veces de restaurante, y donde nos sirvieron la cena. Tras la cena, salimos fuera alrededor de un fuego que encendieron los guías y acabamos la noche charlando un rato con varios turistas españoles que también dormirían allí.

Al día siguiente nos levantamos muy temprano ya que no nos queríamos perder el amanecer! En cuanto salió el sol, recogimos las cosas y emprendimos camino de vuelta al riad montando nuevamente en camello. Allí nos esperaba Youssef con el desayuno preparado. Al haber madrugado tanto, aún teníamos todo el día por delante para disfrutar del riad.

Erg Chebbi

Amanece en el desierto

Desierto Merzouga

Durante el día preguntamos a Youssef por alguna actividad para hacer, y nos comentó que además del paseo en camello, había la opción de hacer una ruta por 4×4 de unas 3 horas en las que visitaríamos unas antiguas minas de plomo que fueron explotadas por los franceses, o una ruta de una hora en un buggy conducido por nosotros sobre las dunas. Esta última nos pareció más divertida así que lo organizamos para después de comer, cuando ya estuviéramos hartos de piscina y sol.

Kasbah Azalay

De nuevo toda la mañana en la piscina

A eso de las 4 de la tarde comenzamos la ruta; en un buggy íbamos María y yo; en otro un hombre francés con su hijo; y delante nuestra, el guía en otro quad, que sería quién trazase la ruta. La experiencia nos encantó: el guía nos metió de lleno en las dunas con subidas y bajadas bastante pronunciadas, haciendo que lo pasáramos bomba!

Tour con buggy

Ir con el buggy sobre ese gran mar de arena fue genial, una actividad muy muy recomendable, y todo a pesar de algunas dificultades…. como se puede ver en este video… jajajaja

Tras la aventura nos dimos una ducha para quitarnos la arena y volvimos a la piscina, ya con el sol cayendo, para relajarnos un poco en las hamacas y disfrutar de otro atardecer en el desierto.

Eran nuestras últimas hora en Merzouga, los dos días se habían pasado volando pero cómo los habíamos disfrutado!! A la mañana siguiente tomaríamos un bus con destino a Marrakech, para pasar allí los últimos días de esta escapada marroquí.

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