Playas de Sri Lanka y los pueblos del sur: Unawatuna, Mirissa y Galle

Nuestros últimos días en Sri Lanka los pasaríamos en el sur, disfrutando del sol y la playa. Para ello, nos desplazamos hasta Unawatuna, adonde llegamos en bus desde Tissa, en un viaje que duró unas cinco horas, con cambio en Matara incluido. Todo esto después de haber realizado el Safari en Yala esa misma mañana, por lo que llegamos a Unawatuna a media tarde.

Unawatuna es un típico pueblo de playa enfocado al turismo, aunque todavía conserva su punto tranquilo y si te retiras un poco de la calle más cercana al mar, llena de guesthouses y algunos restaurantes, puedes encontrar a gente local llevando a cabo sus rutinas.

Nos plantamos en Unawatuna sin alojamiento reservado, a sabiendas de que serían muchas las opciones que allí encontraríamos. Aunque esta diversidad de guest houses y pequeños hoteles hizo que nos costara por decidirnos por alguno. Después de una hora viendo diferentes opciones (un tuk tuk nos llevó por varias zonas del pueblo) finalmente dimos con Kahuna, un complejo de cabañas que son propiedad de una señora francesa llamada Silvie, con unos jardines super bonitos, llenos de hamacas donde descansar o relajarse, y donde se sirven los mejores croissants de la zona!!

Hotel Kahuna

Jardines del hotel

Unawatuna nos sirvió como base para visitar pueblos y ciudades del sur de la isla ya que es muy sencillo moverse desde allí: si te mueves en tu propio transporte, simplemente hay que seguir la carretera principal que recorre la zona junto al mar e irás pasando sucesivos pueblecitos; si la elección es el transporte publico, todas estas ciudades están bien conectadas por bus y/o tren.

Calles de Unawatuna

El primer día alquilamos una moto, y condujimos hasta Mirissa, situada a unos 30km. Desde la carretera vimos a los famosos pescadores zancudos, a los cuales podemos encontrar en esta zona del país. Se tratan de hombres que pescan de forma tradicional, cerca de la orilla, subidos en unos palos de madera, creando una bonita estampa. Eso sí, ya ha quedado más como una actividad turística que de pesca, ya que son numerosos los turistas que se acercan a ellos para hacer fotos, para la cual debes pagar a uno de los hombres que está por allí organizando todo el cotarro, o de lo contrario se enfadarán bastante…

Pescadores en Sri Lanka

Una vez llegamos a Mirissa, buscamos “secret beach“, una pequeña playa que haciendo honor a su nombre puede ser un poco difícil de encontrar. A pesar de llevar anotadas bastantes instrucciones, una vez en el puerto de Mirissa no sabíamos dar con el camino hasta la playa, pero amablemente un chico que había por allí y que precisamente se dirigía también al mismo lugar, nos indicó.

Secret Beach Mirissa

Secret Beach es una pequeña playa algo salvaje, pero que cuenta con un bar bastante básico donde comprar bebidas y algo de comida. Era la primera playa que visitábamos en Sri Lanka, y aunque sin ser tan paradisiaca como otras playas del sudeste asiático, nos gustó bastante, ya que no fuimos ni 10 personas las que coincidimos en ella.

Allí pasamos todo el día antes de volver  a Unawatuna. En el camino de vuelta, hicimos algunas paradas: la primera en un pequeño centro de rehabilitación de tortugas marinas, llamado “Sea Turtle Hatchery”, situado en un pueblecito llamado Habaraduwa. Para acceder pagamos algo menos de 3 euros por entrada, dinero que se emplea posteriormente en la conservación de estos animales, que llegan al centro enfermos o heridos, casi siempre como consecuencia directa o indirecta del ser humano.

Sea Turtle Hatchery, Habaraduwa

También pararíamos en un par de tiendas de souvenirs que se encuentran al borde de la carretera. En ellas se pueden adquirir todo tipo de souvenirs, incluyendo también figuras talladas en madera y piedra. Al tratarse ya de los últimos días de viaje aprovechamos para comprar alguna cosita, tanto en estas tiendas de la carretera como en los alrededores de Unawatuna.

La mañana siguiente queríamos aprovecharla para visitar otros pueblos cercanos a Unawatuna, yendo esta vez hacia el oeste. Sin embargo, decidimos coger un autobús, ya que el día anterior, y después de horas con la moto de un sitio para otro… nos dimos cuenta que ninguno de los dos llevábamos carnet de conducir!! Se habían quedado en España… Y por supuesto que no nos queríamos arriesgar a que nos parase la policía, ya que según leímos no se andaban con chiquitas con estos temas.

El autobús lo tomamos en la carretera principal de Unawatuna, hacia Hikkaduwa otro pueblo costero con bastantes hotelitos, aunque en nuestra opinión, con menos encanto que Unawatuna. Al final de la playa de Hikkaduwa (hacia el este) hay un lugar hasta el que se acercan las tortugas, atraídas por locales del pueblo quienes les ofrecen algas…. Es una pasada el tener esas tortugas tan enormes a nuestros pies. Uno de nuestros animales favoritos! Y lo bueno es que estábamos prácticamente solos! Eso si, para ello tuvimos que madrugar muchísimo y llegar a Hikkaduwa alrededor de las 7 de la mañana ya que conforme avanza el día eso se llena de gente.

Playa principal de Hikkaduwa

Tortugas en Hikkaduwa

Tortugas en Hikkaduwa, Sri Lanka

Después de pasar un rato con las tortugas, caminamos por la playa hacia el este, donde hay varios chiringuitos. En el agua había algunas personas practicando surf , así que me animé y alquilé una tabla para (intentar) coger unas olas mientras María se relajaba en una tumbona.

Surf en Unawatuna

Por la tarde visitaríamos otra localidad llamada Galle, ciudad que fundaron los portugueses en el siglo XVI. Siglos más tarde serían los holandeses y los británicos los que la colonizarían. En Galle destaca su casco viejo y sus murallas y fortificaciones, que son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1988. Este pues sería el sexto lugar del país declarado Patrimonio de la Humanidad que visitamos en Sri Lanka.

Fuerte de Galle

Faro de Galle

Galle, Sri Lanka

Como en jornadas anteriores, la noche la pasaríamos en Unawatuna, cenando en alguno de los chiringuitos a pie de playa, disfrutando del que es para nosotros uno de los mayores placeres de las pequeñas poblaciones costeras de Asia: comer pescado fresco recién hecho a la brasa, y super barato 🙂

Nuestro último día en Sri Lanka lo dedicamos a disfrutar de la playa de Unawatuna. Nos cogimos unas hamacas en un chiringuito, y allí pasamos toda la mañana. Como nos gustan estos días de playa sin hacer nada… y mucho más en diciembre! jijiji

Chiringuitos en Unawatuna

Playa de Unawatuna

Esa tarde teníamos vuelo desde el aeropuerto de Colombo, al que nos trasladamos en taxi. Otra opción hubiese sido el tren, mucho más barato, pero no nos hubiese permitido aprovechar tanto el día, por lo que al final nos compensó pagar más por el taxi y así apurar al máximo los últimos momentos en Unawatuna.

Se acababa así la primera parte de nuestras vacaciones, un recorrido de 15 días por la isla de Sri Lanka, la cual nos encandiló prácticamente desde que pusimos el pie en ella. Un viaje maravilloso y inolvidable… aunque como decimos, aún nos quedaban unos días más de vacaciones… ¡¡¡volamos a las Maldivas!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.