Safari en Sri Lanka: En busca del leopardo en Yala

Uno de los mayores atractivos de Sri Lanka es la posibilidad de realizar algún safari.

En los primeros días en el país hicimos uno en Kaudulla, donde pudimos ver grandes manadas de elefantes, aunque existen otros lugares donde poder ver una mayor diversidad de animales. Por este motivo, decidimos hacer un segundo safari en Yala, en el que entre los animales destaca por encima de todos el Leopardo.

Nos encontrábamos aún en las tierras altas, más concretamente en Ella, desde donde tomamos el autobús que nos llevaría a Tissa, ciudad de entrada a Yala, y donde pasaríamos la noche.

Ya en el camino, conforme nos acercábamos a Tissa, comenzamos a ver a varios “cazadores” que se montaron en el bus en busca de turistas, con quienes entablaban conversación y a los que tras varios minutos intentaban vender tours. Nosotros procuramos no hacer mucho caso de ellos.

Después de unas 3 horas llegamos a la estación de buses de Tissa y buscamos un tuk-tuk que nos llevase a la guesthouse que teníamos reservada. Había muchos locales ofreciendo transporte, y finalmente accedimos a ir con un hombre que se ofreció a llevarnos a un precio muy bajo. Le acompañamos y enseguida vimos que no era un tuk-tuk lo que tenía, sino un enorme jeep de 6 plazas…  algo extraño, aunque rápidamente lo entendimos: el hombre iba a intentar vendernos el safari del día siguiente en su jeep! Efectivamente, al minuto 2 de trayecto nos comentó que él hacia safaris y que si lo contratábamos con el nos ahorraríamos la comisión de intermediarios. Le dijimos que no teníamos plan establecido, y que en caso de estar interesados ya le contactaríamos. Realmente sí que nuestro plan era hacer el safari al día siguiente, pero no nos gustaba toda esa “mafia” de vendedores que vimos alrededor, así que nada más llegar a la guesthouse le preguntamos info a la dueña, nos habló de un safari para la mañana siguiente compartiendo jeep con otras dos parejas y decidimos contratarlo. Nos dijo que trabajaba con diferentes compañías y guías, pero nos dio garantías de que nos reservaría con una buena.

Ya con los planes del día siguiente organizados, nos fuimos a dar una vuelta por Tissa, una ciudad aparentemente sin mucho que ver. Comimos cerca del hotel y a continuación caminamos hacia el lago que lleva el nombre de la ciudad. Por el camino cruzamos varias pagodas y pequeños templos budistas. Llegamos al lago y las vistan eran maravillosas, con árboles que nos recordaban a esos que vemos en documentales en la sabana africana, un montón de aves, con estupas al fondo… fue un paseo super agradable, estábamos tan a gusto paseando que se nos hizo de noche casi sin darnos cuenta. Cuando oscureció por completo cogimos un tuk-tuk de vuelta a casa, donde cenamos antes de ir a dormir.

Alrededores Lago Tissa

A las 4 de la mañana sonó el despertador; a las 4:30 pasaba el jeep a recogernos, y debíamos dejar las mochilas preparadas ya que ese mismo día a la vuelta del safari haríamos el check out. Desde la habitación escuchamos el coche llegar, bajamos y nos encontramos con que el guía era el mismo que conocimos el día anterior en la estación y que nos había llevado hasta la guesthouse!! Con todas las compañías, drivers y jeeps que pueden haber por la zona, nos vino a tocar justamente ese! casualidad??  No lo sabemos…

Con la mosca detrás de la oreja nos subimos al jeep, en el que ya había una pareja montada, y todos juntos fuimos a otro hotel a recoger a una tercera, antes de poner rumbo al Parque Nacional, donde llegamos pasadas las 5. Aún era noche cerrada y ya eran varios los jeeps que esperaban a la apertura del parque. Nuestro driver se había posicionado en las filas delanteras para ser de los primeros en entrar y a las 6 en punto abrieron la puertas; empezaba la caza del leopardo!

Al principio todos los conductores iban en la misma dirección, uno tras otro; pasamos varios pavos reales, grupos de ciervos… pero seguíamos a toda flecha hacia delante. El leopardo es un animal que sale a cazar de noche, por lo que si había alguna opción de verlo, era en esos primeros minutos de safari.

Hubo un momento en el que nuestro jeep se metió en un camino secundario, y disminuimos bastante la velocidad, parecía que había algo cerca… pero tras varios minutos eran decenas de jeeps los que estaban en ese punto, todos atascados.. y nadie conseguía ver nada! En esto que nuestro driver para salir del lío se mete por una senda alternativa, llena de barro y piedras, empezamos a dar botes y botes hasta… que nos quedamos atascados!! Al principio nos pidió que nos echáramos todos hacia el lado derecho, pero ni por esas, así que la solución fue bajarnos y empujar.

Nuestro Jeep atascado

Caminos en Yala

Emprendimos recorrido de nuevo, y en un desvío nos cruzamos con otro coche que nos hizo una señal como para que le siguiéramos… nos metimos por un camino y a los pocos instantes vimos un leopardo caminando entre los árboles! Fue todo muy rápido y apenas tuvimos tiempo de sacar la cámara pero ahí estuvo ante nuestros ojos durante un par de segundos. A los 3 minutos ya no se podía circular por esa zona, se había corrido la voz y estábamos rodeados de jeeps jaja todos yendo de un lado a otro! Con tanto coche era poco probable que el animal volviera a mostrarse, así que salimos de allí como pudimos, super contentos de no ser parte de ese 30% de visitantes que van a Yala y se quedan sin ver al leopardo.

A continuación nos adentramos en el parque en busca de más animales, cuando el driver nuevamente llamó nuestra atención: había otro leopardo a unos 15 metros de nosotros, entre matorrales y bastante tranquilo, dando impresión de que no se había dado cuenta de nuestra presencia. Esta vez sí pasamos varios minutos frente a él. Al principio estaba bastante tranquilo, y tras varios minutos se perdió entre los matorrales. Condujimos en la misma dirección que el leopardo, y posteriormente lo vimos subido en lo alto de un árbol. Fue brutal! Y esta vez sí que pudimos sacar nuestras cámaras.

Tras el subidón de haber visto a dos leopardos, el jeep se dirigió a una playa dentro del Parque Nacional, en donde hicimos un breve descanso junto a otros grupos. Una playa ésta, según nos contó el driver, arrasada por el tsunami del sudeste asiático del 2004. Estuvimos charlando un rato con el conductor, mientras comíamos algo de fruta que él nos había preparado. Éramos el único grupo de todos los que estábamos allí con fruta… con lo que desconfiamos al principio de éste conductor, y lo equivocados que estábamos! Se curró un montón el recorrido y se desvivió para que viésemos el leopardo y el máximo de animales posible. Y ya con el detalle de la frutita cortada… nos ganó del todo! 🙂

Aún nos quedaba bastante Parque por recorrer. A partir de ahí, cada jeep se dispersó hacia una dirección de distinta, por lo que apenas nos cruzaríamos con otros coches en el resto de la mañana. Aún veríamos un montón de animales como cocodrilos, diferentes tipos de aves, monos, grupos de ciervos, búfalos, elefantes, serpientes, mangostas, chacales…. había tanta cantidad y variedad de animales en completa libertad… no sabemos como serán los safaris en África, pero este en Yala nos encantó!!

Finalizado el safari allá por el mediodía, el conductor nos llevó de vuelta a la casa y nos despedimos de él, dándole nuevamente las gracias por todo. Esa misma mañana, cogeríamos varios autobuses y recorreríamos parte de la costa sur del país: nuestros últimos días en Sri Lanka los pasaríamos en la playa!!

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