Tierras altas de Sri Lanka: Nuwara Eliya y Ella

Tras varios días visitando el Triángulo Cultural de Sri Lanka, enfocamos una nueva parte del viaje, poniendo rumbo a las tierras altas del país.

Después de habernos movidos durante los días previos en coche, bus y tuk tuk, tomariamos un nuevo medio para desplazarnos a las tierras altas: un tren muy especial que nos llevaría desde Kandy a Nuwara Eliya.

Este recorrido es uno de los principales atractivos del país. El trayecto supone una experiencia en sí, ya que viajamos en unos trenes super antiguos por unas vías que datan del siglo XIX, y que atraviesan decenas de kilómetros de plantaciones de té de un color verde intenso, sorteando además una infinidad de barrancos mediante numerosos túneles y puentes.

Nosotros nos pasamos más tiempo en algunas de las puertas que habían entre vagón y vagón disfrutando del paisaje, que sentados en nuestro asiento.

Tras más de 4 horas, llegamos a la estacion de Nanu Oya, donde numerosos conductores esperaban a los viajeros que llegábamos procedentes de Kandy, ofreciendo coches y tuk tuks para completar los 7 kilómetros que faltaban hasta Nuwara Eliya, adonde no llega el tren. Acordamos con uno de los conductores que nos llevara al pueblo, a una de las guesthouses que habíamos visto por internet.

Soltamos las mochilas y nos acercamos a la zona más céntrica del pueblo, donde comimos algo y dimos una vuelta por Victoria Park, un parque bastante normalito, sin mucho a destacar. Se notaba que estábamos a más altitud por las temperaturas, porque conforme avanzaba la tarde, refrescaba bastante, teniendo que echar mano de alguna manga larga…… De hecho, en el mercado del pueblo que visitaríamos más tarde, son varios los puestos que ofrecen todo tipo de ropa de invierno: plumones, bufandas, guantes…. ya que en los meses de invierno, especialmente durante la noche, las temperaturas llegan a bajar de los cero grados.

La ciudad fue fundada a mediados del siglo XIX por los británicos, quienes habían colonizado el país a comienzos de ese siglo. Hoy día aún queda huella de ese pasado inglés, y se puede apreciar en el estilo colonial de numerosas casitas particulares, y en algunos edificios, como el de la policía, o el de correos.

Otro de los lugares más pintorescos de Nuwara Eliya es el Grand Hotel, un enorme casoplón que sirvió de hogar del gobernador del país, y fue reconvertido en hotel posteriormente. El presupuesto no nos dió para alojarnos allí, pero si que pudimos ir a a hora del té y disfrutar de una deliciosa merienda inglesa-srilanquesa 🙂

Al día siguiente nos levantamos prontito y fuimos a la estación de autobuses, donde nos montamos en un autobús con dirección a las Cascadas de Ramboda, una de las más bonitas de la zona. Indicamos al conductor el lugar al que queríamos ir, y nos paró en un pequeño puente desde el que salía un camino hasta un mirador. Al comienzo de ese camino, y aún junto a la carretera principal, había un pequeño kiosko donde un hombre nos cobró una entrada de 20 rupias (0,11€) para acceder. Conforme subíamos el calor iba en aumento, algo que agradecimos ya que a primera hora de la mañana hacía bastante frío. El ascenso fue bastante sencillo, ya que había un camino medio marcado, así que era difícil perderse. Este camino acababa en una estructura de cemento, una especie de mirador a medio construir. Desde allí la vista, a pesar de que la cascada no tenía mucha agua, era espectacular. Y lo mejor de todo es que estuvimos completamente solos todo el tiempo! 🙂

De vuelta al punto de inicio, donde anteriormente habíamos pagado esas 20 rupias al señor que custodiaba el acceso al sendero. recorrimos unos 300 metros por la carretera hasta llegar a la entrada del hotel “Ramboda Falls Hotel“, el cual atravesamos, para seguidamente bajar unas escaleras hasta su restaurante, y accedimos a una pasarela que nos llevaría a los pies de otra cascada. Aquel entorno, y la ubicación de aquel restaurante era estupenda; lástima que aun era demasiado temprano para comer, ya que de lo contrario hubiéramos pasado allí mas tiempo.

Camino del hotel a la cascada

Después de algunas fotos, regresamos a la carretera principal donde tomamos nuevamente un autobús dirección a Nuwara Eliya, aunque a mitad de camino paramos en la Factoría de té de Mackwoods, una de las más conocidas de la región. Allí recorrimos por nuestra cuenta los campos de té, en el que numerosas mujeres recolectaban la planta.

Mackwoods no sería la única factoría de té que visitaríamos ese día, ya que de regreso en Nuwara Eliya, y después de comer, nos desplazamos en tuk tuk a Pedro Tea Factory, donde nuevamente nos perdimos caminando entre las terrazas de té, siendo estas nuestras últimas horas en Nuwara Eliya.

Al día siguiente nos tocó cargar con las mochilas, ya que viajaríamos hasta otra de las ciudades más populares de las tierras altas: Ella. Salimos en tren desde Nanu Oya a las 9:30 de la mañana. El trayecto fue muy similar al que habíamos hecho dos días atrás desde Kandy, aunque el tren era distinto.

Si en el trayecto entre Kandy-Nanuoya nos decantamos por el lado derecho, en este tramos desde Nanu Oya hasta Ella para nosotros sin duda las mejores vistas estaban en el lado izquierdo.

Unas cuatro horas tardamos en llegar a Ella, un pequeño pueblo donde pasaríamos los dos próximos días. Buscamos un lugar donde quedarnos, y dimos con Adhis House, un lugar limpio y barato; perfecto!!

Nos fuimos entonces a comer a uno de los restaurantes de la calle principal, y para aprovechar lo que quedaba de día, tomamos un tuk tuk que nos llevó a una cercana factoría de té llamada Newburgh. Aunque el día anterior en Nunuaya Eliya ya habíamos visitado dos factorías, no habíamos tenido oportunidad de tener visita guiada en la que nos informaran acerca del proceso de elaboración del té, y eso mismo es lo que pudimos tener en Newburgh. Allí nos explicaron como fabrican el té, desde el momento que recolectan las hojas hasta que empaquetan el producto, en un proceso que dura 36h, y en el que se trabajan las 24h del día en turnos de 12h. Tras la explicación de unos 20min, pasamos a otra sala donde pudimos degustar un té.

De visita en Newburgh

Después de esta interesante visita, le pedimos al conductor del tuk tuk, que nos estaba esperando, que nos llevase a ver el famoso Puente de los 9 Arcos. Nos llevó hasta un mirador en lo alto de la montaña, desde el que se podía ver el puente, y allí una mujer nos dijo que en 45 minutos estaba previsto que pasara un tren. Si el puente era bonito así, no podíamos perder la oportunidad de ver el tren pasando sobre él, así que le dijimos al driver del tuk tuk que no era necesario que esperase por nosotros, ya que regresaríamos más tarde a Ella caminando.

Bajamos desde el mirador hasta las vías de ferrocarril a la altura del puente, desde donde las vistas eran geniales. El paso del tren estaba cerca y eran muchas personas las que esperaban, como nosotros, el momento. Dieron las 17:30h, empezaron a caer algunas gotas de lluvia, pero nadie se movía, la gente estaba expectante… hasta que unos minutos después una mujer recibió un mensaje, y nos informó a todos los allí presentes que el tren venía con 45 minutos de retraso… nuestro gozo en un pozo!!! Ya estaba oscureciendo, y para la nueva hora prevista de paso del tren ya sería noche cerrada, por lo que no tenía demasiado sentido esperar más, además que amenazaba lluvia, así que emprendimos el regreso a Ella a pie por las vías del tren. Por el camino se nos hizo completamente de noche; por suerte llevábamos los móviles con las linternas. En unos 40 minutos ya nos encontrábamos en Ella, con algo de rabia de haber estado tan cerca de ver el tren y no haber podido…. aunque contentos de haber visto el puente; por sí solo ya merece una visita!

Máxima expectación…

…pero el tren nunca apareció

Al otro día hicimos un trekking típico de la zona: la subida al Ella Rock, una montaña situada junto al pueblo y desde la que se tienen vistas de todo el valle. Comenzamos la caminata desde la estación de tren, caminando por las vías en dirección opuesta al puente de los 9 arcos. Es muy común en esta zona caminar por las vías del tren; nos cruzamos con un montón de personas, la mayoría locales. Cuando se aproxima el tren, además de que va despacito, pita muy fuerte por lo que hay tiempo suficiente para apartarse. Anduvimos unos 3 km hasta que llegamos a la Estacion de Kithalella, y al poco de pasarla nos metimos por un desvío a la izda desde donde comenzamos la subida. No hay muchas indicaciones sobre el camino; nosotros nos guiamos con las excelentes explicaciones de Valeria en la entrada se su blog Quiero ver Mundo

Una vez en el sendero, caminamos montaña arriba hasta la cima, a la que apenas tardamos 30 minutos en llegar.

Tras la visita del Ella Rock, regresamos nuevamente a la estación de Kithalella donde le preguntamos a un señor sobre como ir a unas cascadas de la zona llamadas Rawada. Nos ofreció llevarnos en su tuk tuk a un precio bastante elevado, justificándose con que el trayecto por carretera era muy largo ya que había que dar un gran rodeo, pero se ofreció también a mostrarnos un atajo a pie de 15 min a través de la montaña por el cual llegaríamos a una carretera en la que podríamos tomar un bus público que nos dejaría a los pies de la cascada. Por supuesto este servicio también era de pago, pero mucho más barato que la opción del tuk tuk, y como no teníamos otra alternativa, accedimos y le acompañamos.

Le seguimos durante unos 10 miutos por un camino campo a través, tras los cuales nos dio unas indicaciones para que siguieramos por nuestra cuenta. No estábamos seguros de ir en la correcta dirección ya que todo era campo y no parecia lugar por el que pasase una carretera pero finalmente y tras una media hora de camino aparecimos en la carretera justo en el momento en el que pasaba el bus que nos llevaría hasta Rawada. Aquel hombre nos había guiado bien!! 🙂

¿¿Seguro que por aquí se va a la parada de autobús??

Las Cascadas de Rawada no eran tan espectaculares como las que habíamos visto días pasados en Nuwara Eliya, aunque no están mal para refrescarse. De hecho había varios grupos dándose un chapuzón, y nosotros no quisimos ser menos!

Después del baño, volvimos al pueblo, comimos, y llenos de energía, se nos ocurrió irnos hacia las vías del tren y caminar otra vez hasta el puente de los 9 arcos…. a ver si teníamos más suerte que la tarde anterior y veíamos el tren. Y esta vez sí, el tren pasó puntual y lo pudimos ver! A la segunda fue la vencida!

Y después de tanta caminata y ya de vuelta nuevamente en el pueblo, aún tendríamos tiempo de darnos un masajito!! Hay varios centros que ofrecen Masajes Ayurveda, y nosotros nos decantamos por uno llamado Suwamedura. Pero hemos de decir que no fue la mejor elección, ya que el sitio sin ser especialmente barato, no estaba demasiado limpio y el masaje no tuvo nada de especial…. Esa noche igualmente, dormiríamos de maravilla, aunque no sabemos si por el masaje, o por la paliza que nos habíamos pegado después de todo el día caminando de un sitio a otro 🙂

Más adelante, informándonos un poco más, veríamos que existen resorts y clinicas especializadas, así como lugares más sencillos, sobretodo en la costa suroeste de la isla, que son quizás los más adecuados para disfrutar del tradicional y auténtico masaje ayurvédico.

Al día siguiente, y en nuestra última mañana, decidimos hacer otro de los famosos trekkings de Ella: la subida al Little Adam’s Peak. La ruta (ida y vuelta) la hicimos en unas dos horas, y desde lo alto de esta montaña, a la que se llega atravesando diferentes terrazas de té, se tienen vistas del Ella Rock, y del pueblo.

Vistas del Ella Rock desde el Little Adam’s Peak

A continuación regresamos a la guesthouse a recoger nuestras mochilas, y hacia el mediodía tomaríamos un autobús hacia el sur del país, despidiéndonos así de Ella y de las tierras altas de Sri Lanka. En pocas horas cambiaríamos el verde de las montañas por el azul del mar.

 

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