Triángulo Cultural de Sri Lanka (I): Anuradhapura, Mihintale y Aukana

¡Cuántas ganas le teníamos a Sri Lanka! Hacía casi dos años que empezamos a indagar sobre este país, pero no fue hasta finales de 2016 cuando finalmente cuadramos nuestras vacaciones juntos, y pudimos visitarlo.

Aterrizamos en el aeropuerto principal del país, situado cerca de Colombo, donde nos esperaba Chathu, quien sería nuestro conductor durante los siguientes 2 días y medio. Unas semanas atrás, tras estudiar varias opciones de como organizarnos los primeros días en el país, en los que queríamos visitar las ciudades antiguas, decidimos contactar con Chathu y contratar sus servicios. Vimos que moviéndonos en transporte público tardaríamos demasiado tiempo, mientras que alquilar nuestro propio tuk tuk, a pesar de que es la opción favorita de muchos viajeros, a nosotros no nos terminaba de convencer por diferentes motivos.

Nos montamos en el coche y nos dirigimos hacia Anuradhapura. No iríamos solos, ya que al poco de dejar el aeropuerto, Chathu paró en Negombo a recoger a un primo suyo quien nos acompañaría los próximos días. Durante el trayecto se nos hizo de noche, y se formó una gran tormenta que ya no nos dejaría hasta que llegamos a Anuradhapura, unas 4 horas después. Nos quedamos en una guesthouse, único alojamiento que llevábamos reservado desde España. Chathu y su primo también dormirían allí.

Anuradhapura sería la primera visita que haríamos dentro del conocido como “Triángulo Cultural de Sri Lanka“, y que nos llevaría en los siguientes días a lugares como Sigiriya, Polonnaruwa o Kandy.

Al día siguiente nos levantamos bastante temprano, y tras un tremendo desayuno, fuimos a visitar las ruinas de Anuradhapura. Anuradhapura es una ciudad antigua que aún conserva sus ruinas, las cuales tienen su origen allá por el siglo IV aC, y son Patrimonio de la Unesco desde 1982. Está formada por numerosos monasterios, templos, estupas (llamadas dagobas en Sri Lanka) y jardines, cubriendo todo un área de unos 40km2, por lo que la mejor manera para visitarlo es mediante bici (ojo con el calor), tuk tuk o coche. Numerosos edificios que forman parte de esta ciudad han sufrido ataques durante la historia, debido a diferentes conflictos acontecidos, así como un gran deterioro por el paso del tiempo, quedando parte de la ciudad antigua oculta bajo una gran vegetación durante siglos. Muchos de ellos han sido renovados en estas últimas décadas.

Antes de salir Chathu nos advirtió que lleváramos pantalones que nos cubriesen las rodillas; de lo contrario no nos permitirían visitar los templos y padogas. Además, nos recomendó llevar chanclas ya que había que descalzarse con mucha frecuencia. Si la visita se realiza en mitad del día, aconsejable llevar unos calcetines ya que el suelo estará muy caliente.

Lo primero que visitamos fue el complejo de Isurumuniya, un templo construido hace 2300 años en una roca, y que cuenta con varias esculturas y tallas de piedra. El complejo esta formada por una vieja y una nueva escuela, la estupa, el museo y un árbol sagrado. Subimos a lo alto de la roca desde donde pudimos tener vistas de la zona.

Isurumuniya

De ahí fuimos a Mirisavetiya Rajamaha Vihara, una gran dagoba. Las dagobas solían construirse para contener reliquias, objetos o restos de Buda o algunos de sus discípulos, o conmemorar momentos o recuerdos de la vida de estos.

El siguiente lugar, uno de los imprescindibles de Anuradhapura, fue la dagoba Ruwanwelisaya, la mas grande del complejo aunque en su día lo fue bastante más. Fue renovada el siglo pasado y está rodeada por un muro formado por decenas de elefantes. En esta dagoba nos encontramos con un montón de gente haciendo ofrendas y rezando.

Desde Ruwanweilisaya caminamos hasta Jaya Sri Maha Bodhi, el árbol sagrado bajo el cual según la leyenda, buda obtuvo la iluminación. Esto ocurrió en India, y un tallo de ese arbol fue llevado hasta Sri Lanka y plantado en Anuradhapura en el año 288 aC, siendo el árbol plantado más antiguo del mundo del que se tenga fecha de siembra conocida. Mucha gente también aquí, venerando a este árbol. Y no solo personas, también un montón de monos en éste y en el resto de templos!!

Monos en Anuradhapura

Tomamos de nuevo el coche para ir hasta uno de los grandes complejos que encontramos dentro de Anuradhapura: el Monasterio de Abhayagiri. En este complejo veríamos varias construcciones, como las Kuttam Pokuna, las moonstones, el Samadhi Budha o la Dagoba de Abhayagiri.

Las Kuttan Pokuna son una de las grandes obras de ingeniería de la antigua Sri Lanka. Se trata de dos piscinas gemelas (no en dimensiones, sino en disposición) en las que se solían bañar los monjes de la época. No se sabe con exactitud las fechas en las que se construyeron, pero se cree que tuvo lugar entre los siglos VI-VII.

Kuttam Pokuna

Las moonstones o piedras de la luna son unos trozos de piedra semicirculares con un montón de figuras decorativas grabadas en ellas. Estas piedras se encuentran en la entrada de muchos templos y construcciones budistas.

Samadhi Budha: La imagen de este buda en postura de meditación está considerado uno de los mas bellos encontrados en Sri Lanka. Se dice que depende desde la posición que se mire, su gesto es diferente: triste desde la izquierda, neutra desde el frente, y sonriente desde la derecha.

Samadhi Budha Anuradhapura

La principal atracción de este monasterio es su Dagoba Abhayagiri, la segunda más grande de todo el país, y que fue restaurada en los años 90.

Abandonamos el monasterio para visitar otro de los imprescindibles en Anuradhapura: Thuparamaya, la dagoba más vieja de Sri Lanka y quizás la más antigua del mundo. No solo es importante por su antigüedad, sino también por su contenido, ya que en su cámara de reliquias se conserva la clavícula derecha del Buda.

Thuparamaya, la dagoba más antigua de Sri Lanka

La última estupa que visitamos durante la mañana fue la dagoba Jetavanarama, situada dentro del monasterio del mismo nombre.

Jetavanarama

Entre templos y dagobas se nos fue prácticamente toda la mañana. Habíamos visitado los puntos más importantes de Anuradhapura durante varias horas, tras las cuales Chathu nos llevó a comer a un resort llamado Ayasta Resort Spa, donde la comida nos encantó.

Después del almuerzo tomamos de nuevo el coche y nos desplazamos hasta Mihintale, que se encuentra a unos 20 minutos. Mihintale es una montaña cercana a Anuradhapura, lugar de peregrinación en el que existen varias construcciones y monumentos de carácter religioso. En este lugar se cree que está el origen del budismo en la isla hace 2400 años, tras un encuentro entre Mahindra, el hijo de un emperador indio convertido al budismo, y el rey de Sri Lanka Devanampiyatissa. El rey mandó entonces construir un monasterio para Mahindra y todos los monjes que le acompañaban, nada menos que tres mil. Con el paso de los años se fueron construyendo el resto de santuarios y dagobas que existen hoy día.

Para subir a la colina de Mihintale se debe hacer a través de una escalera de piedra de 1800 peldaños. Una vez superados, llegamos a una explanada donde están la Dagoba Ambasthale, y desde la que se ve una figura blanca de un buda, y otra dagoba.

Aradhana Gala es una roca situada un poco más alto desde la que se tiene una vista parcial de los elementos más importantes de la zona. La subida es algo compleja ya que sobretodo el final se complica bastante, aunque al final el esfuerzo (y el riesgo) merecen la pena.

Escaleras de subida a Mihintale

Subida a Aradhana Gala

Tras conocer Mihintale, regresamos al coche y pusimos rumbo a Aukana para visitar su famoso buda, una enorme estatua de 12 metros de altura que a pesar de sus más de mil años de antigüedad se conserva en un excelente estado. Aukana nos fascinó; era ya casi de noche y allí estábamos completamente solos ante ese inmenso Buda de pie, uno de lo más bonitos que hemos tenido oportunidad de ver. Nos hicimos varias fotos y de nuevo a la carretera con destino Sigiriya donde pasaríamos la noche.

Buda de Aukana

Por el camino, Chathu nos preguntó donde queríamos dormir, y cual era nuestro presupuesto. Nos sugirió una casa-árbol, a lo que no nos negamos ya que nunca habíamos pasada la noche en un lugar así! Y allí que dormimos, en plena naturaleza en un árbol a 5 metros sobre el suelo. ¡¡¡Qué experiencia!!!

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