Burdeos es una ciudad elegante, llena de vida y muy recomendable para una escapada de fin de semana en familia. Hace unos meses tuvimos la oportunidad de viajar hasta allí con las niñas y, durante dos días y medio, recorrimos sus calles, plazas y rincones más emblemáticos. En esta entrada contamos cómo fue nuestro itinerario por Burdeos con niños, con los lugares que más disfrutamos y algunos consejos prácticos para tu visita.
¿Cómo viajar a Burdeos desde España?
Burdeos tiene fácil acceso en coche desde el norte de España, y está bien comunicada por vuelo con numerosos aeropuertos españoles.
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En coche: Desde el norte de España, ciudades como San Sebastián, Vitoria o Logroño se encuentran a tan solo unas 3 horas en coche. Desde otras como Santander, Zaragoza, Bilbao o Girona, el trayecto puede llevar unas 5 horas aproximadamente.
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En avión: Para escapadas cortas, el avión suele ser la opción más cómoda. El aeropuerto de Burdeos–Mérignac está conectado con numerosas ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Alicante o Tenerife. Algunas aerolíneas low cost que operan estas rutas son Ryanair, Vueling o Volotea.
Si viajas con niños pequeños, el avión puede ser la opción más cómoda, aunque el coche te da más flexibilidad para explorar los alrededores.
¿Cómo moverse por Burdeos?
Burdeos cuenta con una excelente red de transporte público gestionada por la TBM (Transports Bordeaux Métropole).
Principales medios de transporte:
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Tranvía: cuatro líneas recorren la ciudad, incluyendo el aeropuerto.
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Autobuses: cubren zonas menos céntricas y complementan el tranvía.
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Barco: conecta varios puntos a lo largo del río Garona, una forma divertida de moverse con niños.
Se pueden comprar billetes en las máquinas de las paradas o a través de la aplicación TBM. Existen diferentes tipos de pases (24h, 48h, 72h, semanal o bono de 10 viajes).
Visitando Burdeos con niños: itinerario de tres días
Nuestro viaje a Burdeos comenzó un viernes a media tarde, momento en el que nuestro vuelo procedente de Málaga aterrizó en el Aeropuerto de Burdeos-Merignac. Desde allí fuimos hasta Grand Parc, el barrio de nuestros amigos María y Thomas, quienes nos acogieron en su casa durante nuestra visita. Esa tarde no dio para mucho: salimos a dar una vuelta por el barrio y cenamos algo cerca de casa.
Día 1 en Burdeos: descubriendo el casco antiguo y la ribera del Garona
A la mañana siguiente empezamos nuestro recorrido por Burdeos en pleno corazón de la ciudad, paseando por sus plazas y calles más emblemáticas del casco antiguo.
El centro de Burdeos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2007 por su conjunto urbano excepcional. Y es que Burdeos es la segunda ciudad francesa con más monumentos históricos, solo por detrás de París. Durante la mañana visitamos algunos de los lugares más conocidos:
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Place de la Bourse (Plaza de la Bolsa)
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Place du Parlement (Plaza del Parlamento)
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Place du Palais (Plaza del Palacio) y su impresionante Puerta de Cailhau
Todas estas plazas se encuentran muy próximas las unas de las otras. En una de ellas, Place du Palais, nos sentamos en la terraza de un bar llamado Chez Fred para hacer un almuerzo típico francés (una baguette, queso, paté… y una copa de vino)
A mediodía nos acercamos a la zona del río Garona y desde la parada de Quinconces tomamos un barco hasta La Cité du Vin, el famoso museo del vino de Burdeos. Aunque no llegamos a entrar (pensamos que las niñas podrían aburrirse), sí exploramos los alrededores y visitamos Les Halles de Bacalan, un mercado gastronómico con productos locales —mariscos, ostras, quesos, embutidos— y mesas en una terraza muy agradable para comer.
Después de comer subimos a la azotea del Hotel Radisson, muy cerca del mercado, donde tomamos un café con bonitas vistas al río. Antes de regresar a casa dimos una vuelta por el centro, disfrutando del ambiente tan animado que tiene Burdeos al caer la tarde. Nos fijamos en lo bonita que es la ciudad, con muchos edificios bien conservados y fachadas de piedra que le dan mucho encanto. Fue un paseo muy agradable, perfecto para terminar el día.
Día 2 en Burdeos: monumentos históricos y feria de otoño
El segundo día en Burdeos lo dedicamos a seguir explorando el centro y algunos de sus monumentos más emblemáticos.
Comenzamos en la Basílica de Saint-Michel, cuya famosa torre campanario, conocida como la Flecha de Saint-Michel, estaba en obras. Desde allí caminamos hasta la Porte de Bourgogne y continuamos por la Rue Victor Hugo hasta llegar a la Grosse Cloche, una gran campana del siglo XVIII que formaba parte de la antigua muralla de la ciudad.
A continuación volvimos hacia la zona de la Place de la Bourse para visitar el Miroir d’eau (Espejo del agua), uno de los lugares más fotografiados de Burdeos. Se trata de un estanque reflectante que crea un efecto espejo con los edificios de la plaza: un sitio perfecto para hacer fotos o dejar que los niños jueguen un rato.
Lo siguiente que visitaríamos sería la Catedral de Burdeos, llamada Catedral de San Andrés. Se trata de la iglesia más importante de la ciudad, con casi 1000 años de historia. La entrada a este templo es gratuita y merece mucho la pena. Justo al lado se encuentra el Hôtel de Ville, el ayuntamiento de la ciudad.
Tras conocer la catedral y a apenas 5 minutos caminando llegamos a la Rue Sainte Catherine, principal calle de tiendas de Burdeos. Es la calle comercial peatonal más larga de Europa, y la más emblemática de la ciudad.
Después iríamos a la Place de Quinconces a disfrutar de un plan para toda la familia: la foire aux plaisirs (la feria de los placeres de otoño). Esta histórica feria se lleva celebrando en el mismo lugar desde hace 170 años, y tiene lugar durante varias semanas los meses de marzo (feria de primavera), y octubre (feria de otoño). El recinto es enorme y en él encontramos un montón de puestos y atracciones para niños y mayores. Una de las que más disfrutamos fue la noria, desde la que teníamos bonita vistas del río y de gran parte de la ciudad. Con este plan pusimos al colofón a nuestro segundo día completo en Burdeos.
Día 3 en Burdeos: últimas horas por el centro y Jardín Público en familia.
Nuestro último día en Burdeos lo comenzamos junto al Puente de Piedra (Pont de Pierre), el más antiguo de la ciudad. Su construcción fue ordenada por Napoleón I, y hoy es uno de los símbolos más reconocibles de Burdeos. Desde allí se tienen unas vistas preciosas del río Garona y de la silueta de la ciudad,
Muy cerca de este puente se encuentra la Puerta Borgoña, una de las seis puertas de Burdeos que se conservan de la antigua muralla. La atravesamos y nos adentramos en el casco antiguo de la ciudad, paseando nuevamente por algunas de las calles que habíamos recorrido días atrás
Después de disfrutar del paseo, hicimos una parada para comer en Le Michel’s, una pequeña taberna con encanto donde probamos algunos platos típicos franceses.
Con las energías recargadas, nos dirigimos al Jardín Público de Burdeos, un bonito parque urbano con una gran variedad de árboles y zonas ajardinadas. Es un lugar perfecto para descansar, dejar que los niños jueguen y disfrutar de un rato tranquilo antes de despedirse de la ciudad. Las niñas pasaron un buen rato en el área infantil de columpios y toboganes.
Poco después regresamos hacia casa para recoger nuestras cosas y poner rumbo al aeropuerto. Dejábamos atrás una ciudad que nos ha gustado mucho, tanto por su ambiente, como por su arquitectura. Sin duda, un destino super recomendable y al que nos encantaría volver.
